¿Qué pasa realmente desde que envías un proyecto a un traductor hasta que lo recibes traducido?

Siempre he sido partidario de «educar» a las empresas y clientes del trabajo que hacemos los traductores profesionales. No solamente para que sean conscientes del valor de nuestro trabajo, si no para facilitarnos las cosas tanto a nosotros como a ellos.

Saber en qué consiste realmente nuestro trabajo nos ahorra tiempo y esfuerzo a todas las partes. Por ello he decidido hablar un poco de los entresijos de nuestra profesión en esta red, con el fin de poder olvidarnos de esas cadenas de correo con más de 10 mensajes pidiendo información, documentos y correcciones a los clientes.

Así que, empecemos por el principio:

 

¿Qué pasa realmente desde que envías un proyecto a un traductor hasta que lo recibes traducido?

 

Desde fuera, muchas personas imaginan la traducción como algo bastante sencillo.

Leer un texto en un idioma y escribirlo en otro. Easy peasy ¿no?

Pues no, no es easy peasy. En la práctica, el proceso suele ser bastante más complejo.

🧩 Revisión del encargo

Antes de empezar con cualquier proyecto, analizamos el objetivo final del texto y el público al que va dirigido. Esto es algo que siempre debemos tener en cuenta antes de empezar a traducir. Además, preparamos el texto para importarlo al programa o herramienta más adecuado.

🧩 Análisis del texto

Revisamos el contenido del texto e identificamos posibles dificultades o aspectos que creemos que pueden suponer algún tipo de problema a la hora de traducir, por ejemplo, tecnicismos, aspectos culturales, estructuras complejas, etc. De esta manera, podemos calcular de una manera algo más precisa el tiempo que nos va a llevar la traducción del texto.

 

🧩 Documentación

Uno de los pilares de nuestro trabajo. En el proceso de documentación buscamos información sobre el tema del texto, materiales de referencia, terminología específica, glosarios del cliente… Eso sí, siempre utilizamos fuentes oficiales, fiables y contrastadas.

 

🧩 Traducción

Ahora sí, con todo listo, empezamos a trasladar el contenido del idioma de origen al idioma de destino. No solo tenemos en cuenta las palabras; también el sentido, el tono, el público objetivo, los matices culturales…

 

🧩 Revisión

Una vez traducido, nuestro trabajo continúa. Revisamos el texto en busca de posibles errores o mejoras. Idealmente, esto debe hacerlo un traductor distinto al que ha hecho la traducción.

 

🧩 Corrección

Ya está revisado el texto, pero aún se pueden afinar detalles de estilo, coherencia o formato. La verdad es que el proceso de revisión y corrección puede durar todo lo que el traductor quiera. Siempre hay algo que se puede mejorar, que te hace dudar o que puedes pulir. No sabemos muy bien cuándo parar.

 

Evidentemente, cada maestrillo tiene su librillo y el proceso no siempre es el mismo, pero de este modo, aquellos ajenos a nuestra profesión, os podréis hacer una mejor idea.

Traducir es mucho más que cambiar palabras de un idioma a otro. Traducir es un proceso concienzudo, profesional y casi artesano podríamos decir. Al menos, traducir de verdad…

Si quieres un resultado profesional y de calidad, nos puedes facilitar la labor: revisa los textos antes de enviarlos, ten glosarios para unificar tu comunicación como empresa y, sobre todo, respeta los tiempos y plazos del traductor. A nadie le gusta trabajar con prisas 😉

¡Gracias!